Los consumidores

Yo como ejemplo. Yo compro mucha música y, como se puede ver en este blog, voy a todos los conciertos que puedo. Soy capaz de comprar un álbum de alguién que no conozca y también me lo puedo comprar sin pestañear sólo por haber escuchado una canción que me guste. Soy un coleccionista de música y me gusta tener en mis manos originales. Para mí Internet es como la radio: me sirve para estar al día de la música que me interesa; si algún músico me llama la atención, me bajo los trabajos que encuentro y los escucho, si me gusta, necesito comprar el disco; no me vale la copia digital y menos en un formato con pérdidas respecto al original; tampoco me sirve alguna canción suelta porque para mí (y presumo que para más gente) un disco, al igual que un libro o una película, es una obra conceptual que se entiende completa (con tapas, notas interiores, letras y lo que sea), y si no que les pregunten su opinión a los artistas.

El sábado pasado compré seis cd que no andaba buscando, entre ellos, el de Miss Kittin titulado Live at Sonar. Este disco tiene un sistema de control de copia tal que, cuando lo cargo en mi reproductor de cd hifi, éste se vuelve loco y sólo tras intentarlo repetidas veces consigo que lo reproduzca.

Estas limitaciones a la reproducción de un cd original pueden suponer un intento de estafa porque el fin del producto en sí es ser reproducido y la nota “La compatibilidad con todos los equipos no está garantizada” impresa en la contraportada es ambigua y se puede considerar una cláusula abusiva: mi equipo cumple la norma técnica de reproducción de audio digital sobre discos compactos y el soporte se encuentra en perfecto estado, pero resulta casi imposible reproducirlo debido a la utilización intencionada de técnicas que violan o abusan del estándar (para saber más, un buen punto de partida es la entrada CD Audio en la Wikipedia).

Primera idea: Denunciar, no sé si ante Consumo o directamente en los Tribunales de Justicia, al productor de estos cd intencionadamente defectuosos y solicitar las correspondientes indemnizaciones económicas. Si se facilita el que todas las personas perjudicadas podamos tramitar estas denuncias, pienso que ésto puede ser efectivo.

Los autores

Si como parece es cierto que los autores no son precisamente los que se llevan la mayor parte del pastel, ellos deberían estar igual de cabreados que nosotros, o más. Tienen derecho a poder vivir de su trabajo, como cualquier persona. Entonces ¿por qué no se movilizan y luchan por sus derechos? Yo no lo entiendo. Además, por definición, autores y consumidores tendríamos que estar en el mismo bando. Sin su público, o sea nosotros, ellos no existen; al fin y al cabo somos quienes compramos sus discos y vamos a sus conciertos. Entonces ¿por qué no se movilizan y luchan por nuestros derechos? Tampoco lo comprendo.

Segunda idea: Concienciar a los artistas, es decir, a los autores, de que ambos estamos siendo perjudicados por estos organismos que supuestamente deben ayudarles, y de la absoluta necesidad de que se desmarquen de ellos (copyleft puede aquí servir de ayuda, a juzgar por las últimas noticias) y se asocien y organicen para defender sus derechos.

Tercera idea: La clásica del lobby de opinión. Más fácil de decir que de hacer, pero una recogida de firmas que apoyen la solicitud de revisión y modificación de las leyes que regulan la existencia y atribuciones de organismos como la S.G.A.E. y la propia del canon por copia no sería descabellada, y creo que podría ser tenida en cuenta, sobre todo si fuera respaldada masivamente por los autores.

Los intermediarios

He leído en algunos blogs, comentarios pueriles sobre ocurrencias más pueriles incluso, como la del botón de pago directo al autor de Stallman (parece que no conocen la naturaleza humana), o cuestiones que nada tienen que ver con el tema como la calidad de las obras.

Los intermediarios son necesarios pero, al igual que en otros sectores económicos como por ejemplo la agricultura, su poder y ganancias tiene que estar acorde con su función. El Estado debería vigilar estas situaciones de abuso de posición dominante de forma similar a como lo hace en cuestiones que afectan a la competencia.

En este apartado no tengo ideas. Como en otras cuestiones, siempre dependerá de la presión que reciban, o perciban, nuestros representantes políticos y gobernantes. Lo único podría ser utilizar Internet para hacer llegar al mayor número posible de partidos, cargos electos (locales, autonómicos, nacionales e incluso europeos), y organizaciones ciudadanas, nuestras reivindicaciones.

Última idea: La desobediencia civil. Cuando todo lo demás falla, la desobediencia civil es la única salida; el problema en este caso es descubrir cómo desobedecer, claro.

 

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By: Popigirl