El truco de la estampita
Qué gran verdad la que nos has dejado, amigo, en el post anterior. Son muchas las efemérides que hoy tenemos o debemos celebrar y muy pocas las alegrías que podemos conmemorar.
Pero por mucho que nos quejemos, y aunque pongamos en ello todo nuestro empeño y toda la rabia que llevamos dentro, "ES preciso que todo cambie para que todo siga igual" o al revés, ya no recuerdo cómo era. En las páginas del Gatopardo, escrito ya algunos años atrás, podíamos desentrañar la maraña de lo que se nos estaba viniendo encima.
En realidad tampoco deberíamos nosotros colgarnos la honrosa medalla de ser como dice algún colega LA generación estafada. Lo somos, cierto, pero ni en mayor ni en menor medida que lo fueron nuestros padres, nuestros abuelos, o incluso aquellos ascendientes de los que ya no podemos acordarnos, que perdieron la vida en esa maldita guerra, luchando por algo que ni uno ni el otro bando nunca consiguió.
Cuando mi padre, o el tuyo, se mataban a trabajar y llegaban a casa exhaustos, sin ni siquiera poderte regalar una caricia, una sonrisa, un abrazo, porque las fuerzas se les habían ido en el camino, todo era muy fácil. La gran mayoría no entendíamos porqué sucedía, tampoco era necesario que buscásemos una respuesta porque todo iba a seguir igual la tuviéramos o no. eso era así, y punto.
También a ellos les habían llamado adultescentes, también habían culpado a sus padres de haberles dado todo y de no haberles inculcado los valores (en aquella época los del Régimen) que les iban a salvar de toda esa miseria. También a ellos les habían estafado, y si se observaba en ellos algún atisbo de rebelión, se cortaban de raíz las alas y vuelta al redil.
Pero su caso es peor que el nuestro, al menos por ahora. ¡Sin duda que lo es! También les dicen que lo mejor para sus hijos es sacarse unos estudios, una carrera o lo que sea, porque así estarán inmunizados de la sociedad basura en la que vivimos y podrán ser, algún día, mejor que ellos en la "escala social". Si tienen la mala suerte además de tener un hijo inteligente, ya todo está perdido. Todo se vuelve a repetir, pero en este caso ellos habrán tropezado de nuevo en la misma piedra. Habrán caído de nuevo en este maldito truco de la estampita a lo bastardo.





