Para cualquiera de vosotros es muy fácil encender un ordenador, un móvil, una televisión, y saber en todo momento qué es lo que está pasando y a dónde queréis llegar. Para mí, al igual que cualquier otro ciego, eso es una meta al final de un camino largo y tortuoso.
Para empezar vendría bien definir el término accesibilidad. Para muchos de vosotros resultará familiar, pero a otros probablemente les suene peor que a chino. La accesibilidad, y ya adelanto que no soy ningún técnico en informática ni en nada que se le parezca, son todos los trucos, trampillas y triquiñuelas de las que unos pocos nos tenemos que servir para aproximarnos de alguna manera a la capacidad que vosotros tenéis para manejar cualquiera de estos cacharros. A veces esos trucos son más elaborados de lo que nunca se ha llegado a imaginar, otras forman parte de la más estricta intimidad de cada cuál, y otras, por qué no decirlo, brotan de la más inconsciente casualidad. Todos han de formar parte de un entramado mágico que nos ha de acompañar siempre a lo largo del camino.
Vamos a echar la vista atrás para ponernos sobre la pista de las diversas circunstancias que han rodeado a la tecnología y, ya de paso, a hacer un breve comentario sobre cuáles eran las principales herramientas que se utilizaban.
Cuando a finales de los años ochenta todavía era MSDos el sistema nervioso de nuestros ordenadores, los ciegos estábamos, por así decirlo, en nuestra salsa. en un entorno con unos comandos fijos de formato y donde todas las órdenes que teníamos que darle a nuestra máquina tenían que venir solamente del teclado nos movíamos con una facilidad pasmosa. Si bien eran pocos los que en aquella época tenían acceso a la informática, aquellos que conseguían introducirse en ella podía competir sin ningún complejo y sin ninguna desventaja aparente con cualquier persona vidente. Eran variadas las formas en las que la gente interaccionaba con una de estas máquinas, y no era extraño que algunas de las operaciones que se hacían se llevaran a cabo completamente a ciegas (se suele utilizar esta expresión para decir que se accede sin ningún programa o apoyo).
Con la llegada del Sistema Operativo windows las cosas cambiaron radicalmente. Un terremoto de fuerza 9 arrasó nuestro idílico paraíso terrenal. Se acabaron esas interminables secuencias de comandos que había que introducir con teclado. Había llegado un instrumento mucho más fácil de usar y bastante más funcional. Ese era el ratón. Se acabó también la uniformidad en los comandos de formato, y eso de saber que cada línea tendría 42 caracteres (ni uno más, ni uno menos) se había esfumado para siempre. fueron muchos los compañeros que abandonaron irremisiblemente sus actividades de investigación, a pesar de que algunos habían desarrollado importantísimos trabajos de programación que podrían estar a la altura de cualquier persona vidente.
fueron muchos los intentos que se llevaron a cabo para superar las barreras que Windows, sin quererlo (o quién sabe, a lo mejor sí lo querían) había interpuesto entre los ciegos y los ordenadores. Era muy lastimoso que un sistema tan fácil de utilizar para cualquiera se convirtiera en un muro infranqueable para las personas con discapacidad visual por el mero hecho de no ser interpretado por algún ente dotado para ello.
En España, los compañeros de lo que hoy es ONCE CIDAT (Centro de investigación y Desarrollo de Adaptaciones tiflotécnicas) http://once.es/cidat, desarrollaron una aplicación llamada TifloWin. Fuimos muchos los que nos iniciamos en esto de la informática utilizando este programa. el acceso que proporcionaba al entorno windows era muy limitado y tortuoso. Sólo trabajaba en windows 3.11 y windows 95. el programa se colgaba con relativa frecuencia, se perdía detalles muy importantes para la comprensión de ciertos elementos de windows muy visuales... a pesar de todo ello recuerdo con mucho cariño esa aplicación, y no puedo por menos que, desde este blog, agradecer enormemente la labor que Cidat desarrolla en la creación y difusión de adaptaciones tiflotécnicas. Sin el empeño de estos compañeros habría sido imposible en este país que los ciegos tuviéramos la posibilidad de acceder a la informática de la manera que lo hacemos hoy.
Cuando todavía algunos nos estábamos acostumbrando a los vaivenes de tiflowin, allá en el año 1998, se presentaban en españa las primeras demos del revisor de pantalla JAWS for WINDOWS, de cuyos derechos es propietaria hoy en día la empresa Freedom Scientific http://freedomscientific.com. Este programa supuso una revolución para aquellos que andábamos con tiflowin. Mucho más rápido, consumiendo menos recursos, teniendo acceso a más elementos de los que antes se podían controlar, JAWS permitió empezar a hablar ya de forma seria de una cierta accesibilidad para ciegos del sistema windows. En un principio JAWS no ofrecía la posibilidad de navegar por Internet, pero desde la versión 4.51 en adelante podemos ya decir que este problema ha quedado atrás definitivamente. Hasta ahora la única pega que podemos ponerles a sus creadores es que se ciñen solamente al navegador de Microsoft y han dejado de lado (al menos en España) la posibilidad de incorporar scripts (que así se llaman los paquetes que a la base de JAWS se le añaden para que se entienda con otros programas) para otros navegadores de la competencia.
Con una rudimentaria programación y unas buenas dosis de paciencia, los de Freedom Scientific han dado con la fórmula mágica para construir lo que hoy podemos ya decir sin miedo que es el mejor de los revisores de pantallas Windows para ciegos. Hay otros como window Eyes, o el programa Supernova que desarrolla la empresa británica dolphin. Hasta aquí llega de momento el camino y aunque ya se han recorrido muchos kilómetros queda mucho por andar. Las programaciones en flash o Java que encontramos actualmente en páginas como la del prestigioso Google Mail son todavía un a asignatura pendiente, pero con la ayuda y el sacrificio de todos podremos llegar a metas todavía más lejanas y completas que las que hoy hemos alcanzado.
Daniel Montalvo.




