Guía para conseguir el fracaso docente
Hace poco un gran amigo mío me dijo que realmente no quería dar la dirección de este blog a ciertos docentes por miedo a que hiciéramos referencia a ellos.
Amigo mío, no voy a perder mi valioso tiempo por culpa de un cierto sector de profesores incompetentes y endiosados, simplemente te voy a poner una guía, creada por una universidad y que tiene el siguiente nombre, Guía para conseguir el fracaso docente.
- Prepararse unos apuntes penosos. Mejor todavía, no prepare ningún tipo de material de apoyo y muestre solo una lista de referencias a materiales (libros, artículos) difíciles de obtener y, preferiblemente, en idiomas no nativos para el alumno. Ideal citar a fuentes solventes como la revista mensual de la Asociación Española de Distímicos, el diario el Mundo o el Qué me dices.
- Muestre dudas e indecisión a la hora de explicar los contenidos en clase. Si puede ser, cuente dos versiones distintas y contradictorias del mismo tema. Así el alumno no sabrá a que atenerse y se verá en la obligación de investigar en los materiales preparados según el punto 1.
- Muestre indecisión a la hora de contestar las preguntas de sus alumnos. Ver que usted tiene las mismas dudas que ellos acerca de la materia ayudará a estrechar lazos entre el profesorado y el alumnado.
- Sea ambiguo a la hora de explicar los criterios de evaluación. No hay nada más reconfortante para el alumno que llegar al examen y encontrarse con que las prácticas que no ha entregado puntúan el 50% de la nota, o que el examen que creía de tipo test consiste en redactar un pequeño artículo que dejaría la tarea de traducir Guerra y Paz al serbocroata coloquial en una tarea de bebes de guardería.
- Acuda tarde a clase de teoría y de prácticas, para enseñarles el valor de la puntualidad. Si llega usted después de 20 minutos y todos se han marchado a jugar al guiñote, dé la clase por explicada y márchese a investigar el ciclo reproductivo de la mariposa malaya. Desde la universidad se fomenta la investigación, siempre.
- Al expresarse oralmente, titubee, incluya numerosas coletillas (eeeh, ¿vale?, ¿más o menos?, ¿si?). De esta forma los alumnos podrán entretenerse contando el número de coletillas por minuto que suelta, en lugar de intentar comprender los incomprensibles materiales que ha preparado según el punto 1.
- Muestre una evidente falta de respeto por su aseo personal.
- Critique cualquier cosa que hagan los alumnos, aunque esté bien.
- A la hora de evaluar exámenes y trabajos, elija un número al azar del 1 al 6 para asignar la nota (un dado será ideal para dicha tarea), e incluya en posiciones aleatorias anotaciones como “¿eh?”, “no queda claro”, o “Mal”, sin aclarar jamás que es lo que está mal o es incomprensible.
- Permanezca en su despacho fuera de su horario de tutorías, cuando nadie le buscará. Cuando sea su horario de tutorías, márchese a cualquier otro lugar. Si alguien consigue encontrarle y le pregunta alguna duda, actúe según el punto 3.
Amigo mío. Esto no lo digo yo, lo dice la universidad.
Vía: la habitación 237





