Hogar, dulce hogar
Como muchos sabéis, soy de un pueblo de Guadalajara, Albalate de Zorita, y como nadie sabe donde está siempre pongo una referencia clara: “al lado de la central nuclear más vieja de España, la de Zorita”. Entonces todo el mundo asiente y se me queda mirando con una mezcla de miedo e incertidumbre (porque siguen sin localizarse).
Es lógico que asuste el hecho de vivir al lado de una central nuclear y más si es la de José Cabrera: el 14 de Junio de 1968 la central suministró energía por primera vez. Estaba previsto el cierre en 1986 y finalmente parece que se va a empezar con el desmantelamiento el 30 de Abril de este año. No está mal ¿eh? Sólo llevan 19 años de retraso.
Lo más curioso es que desde 1990 la central no ha dado más que problemas: paradas no programadas e incidentes, unas doscientas grietas en la tapa del reactor, se han detectado graves fallos en el sistema de refrigeración y en 2004, mientras se realizaba la recarga, se cayó un tornillo en el reactor. Nada, detalles sin importancia…
Todos estos datos han llegado a mis manos a través de Internet, pero allí no se sabe nada. Los vecinos de la zona desconocen todos estos problemas. Además, ninguno sabe qué hacer en caso de escape o emergencia nuclear. A las nuevas generaciones nos informaron un día con un taller de juegos interactivos y los consejos que daban se resumían en “si suena la sirena, quédate en tu casa hasta que alguien te venga a buscar”.
Pero para sorpresa de la mayoría de vosotros nadie se queja ante esta situación. No hay ninguna plataforma en contra de la central, ni críticas, ni manifestaciones que surjan de los vecinos de la zona. Al fin y al cabo, ya están acostumbrados: además de la central nuclear, hay una central hidroeléctrica y en una zona muy próxima se realiza el transvase Tajo-Segura. ¿Alguien da más? Pues sí, porque hay rumores de que van a empezar a construir una central nueva, no es nuclear, pero también contamina lo suyo.
Y ¿qué solución nos queda?, pues la que estamos tomando todos (la más cómoda, tengo que reconocerlo): irnos de allí. Sé que no es valiente, pero tampoco encontramos ningún apoyo para luchar contra esta situación.





